¿Realidad o ficción? Arte e historia en Juego de tronos

Bienvenido al sitio web oficial del libro ¿Realidad o ficción? Arte e historia en Juego de tronos. Presentación oficial del libro el día 2 de Diciembre 19:00 en la Casa Revilla de Valladolid, calle Torrecilla, 5.

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Sinopsis

¿Qué tiene en común la Guardia de la Noche con la legión romana? ¿Los príncipes dornienses con los sultanes de Granada? ¿Y Daenerys con Cleopatra? Dirigido a seguidores de la exitosa serie de televisión Juego de tronos y amantes de la Historia, tanto noveles como eruditos, ¿Realidad o ficción? Arte e historia en Juego de tronos, resuelve un sinfín de preguntas que ponen en relación el fenómeno social con la Historia.

A través de un trepidante recorrido, la autora desvela con precisión histórica cómo se atisba el Romanticismo alemán desde la cima del Muro, qué impulsa a vikingos y hombres de las Islas del Hierro al saqueo y la rapiña, el medievalismo europeo de Invernalia, el clasicismo italiano de Desembarco del Rey, el exotismo andalusí de Dorne, los ecos de Babilonia en tierras donde pisa la khaleesi y cómo es posible que una hermosa mujer, tanto Lyanna Stark como Helena de Troya, pueda desencadenar una guerra.

Para la tranquilidad de los lectores, no incluye ningún spoiler. Se garantiza una lectura amena, entretenida y didáctica, alejada de enormes y pesados manuales, pues son oscuros y albergan horrores. Un libro que no le puede faltar a todo aquel que desee poseer el conocimiento de un Maestre o la perspicacia de una Mano del Rey.

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Sobre la autora

Nació en Burgos la primavera del 93, donde superó sus estudios en el Colegio La Salle (2011). Se trasladó a Valladolid, donde se graduó en Historia del Arte (2015) y posteriormente cursó el máster de investigación Europa y el mundo atlántico: poder, cultura y sociedad (2016), impartido por el Instituto Universitario de Historia Simancas. Actualmente realiza un Doctorado centrado en Arte español en el siglo XIX, también en la Universidad de Valladolid.

Durante un largo tiempo creyó que, en la catedral de Burgos, por cuyos alrededores paseó en un carrito de bebé, vivía la bruja mala de Blancanieves. Como muchos, ha caído presa entre las garras del fenómeno social que ha provocado G. R. R. Martin y, ahora que ya ha crecido y sabe distinguir entre lo real y lo ficticio, ha escrito un trabajo académico que se ha convertido en su ópera prima: ¿Realidad o ficción? Arte e historia en Juego de tronos.

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Índice y capítulo 1

¿Realidad o ficción? Arte e historia en Juego de tronos

PRÓLOGO

PREÁMBULO

INTRODUCCIÓN

  1. BREVE HISTORIA DE PONIENTE

         

  1. EL MURO COMO IMAGEN DEL IMPERIO ROMANO
  1. EL NORTE COMO IMAGEN DE LA ALTA EDAD MEDIA EN INGLATERRA
  1. LAS ISLAS DEL HIERRO COMO IMAGEN DE LA ESCANDINAVIA VIKINGA
  1. LA CAPITAL DE PONIENTE COMO IMAGEN DE UNA CORTE EUROPEA DE FINALES DE LA EDAD MEDIA
  1. DORNE COMO IMAGEN DEL REINO NAZARÍ DE GRANADA
  1. ESSOS COMO IMAGEN DE LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES DE ASIA MENOR Y EL MEDITERRÁNEO

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS AUDIOVISUALES

1. BREVE HISTORIA DE PONIENTE

Lo que distingue a Canción de hielo y fuego, y a su adaptación televisiva Juego de tronos, de otros títulos de la literatura fantástica es, precisamente, la carencia de fantasía. Aunque existen dragones y algo de magia, lo que de verdad importa en Poniente es la política. Toda la narración orbita alrededor de pugnas por el control del reino, alianzas, tratados, guerras y matrimonios que configuran la trama. Si se analiza la complejidad de esta urdimbre ficticia se puede ver que su verosimilitud no dista demasiado de la Historia de Europa en su conjunto, e incluso de otras culturas que han tenido contacto con las europeas. Poniente es un pastiche del continente europeo antes de que el mapa del mundo conocido se transformarse dramáticamente con el descubrimiento de América.

La narración que se compone a lo largo de los libros y la serie de televisión comienza años después de la rebelión de un señor noble contra la casa real. A partir de ahí, la historia continúa contextualizada en un ambiente que recrea en su totalidad el mundo de la Europa medieval, de norte a sur del continente, desde los comienzos de la Edad Media hasta su ocaso. Al igual que existe toda una Historia detrás que explica el haber llegado a este momento, también ocurre en el mundo ficticio, pues ambos mundos, el histórico y el fantástico, se han ido construyendo a partir de invasiones y conquistas, de civilizaciones que se han ido superponiendo una sobre otra. La historia de Canción de hielo y fuego tiene miles de años de recorrido con toda una mitología y unos anales detrás que explican cómo se ha llegado hasta el momento actual de la narración, que abarca desde la Era del Amanecer, época en la que aparecen los primeros indicios de una cultura; hasta la Rebelión de Robert, época contemporánea justo anterior a la que se narra en los libros y en la serie.

Las crónicas y los testimonios hacen evidente que los hombres se han matado o perdonado la vida, han engranado guerras, han invadido y perdido territorios, se han casado o mantenido en celibato y han entronizado o esclavizado a sus semejantes, debido a toda suerte de motivos, y ese ha sido el motor de la Historia.

ERA DEL AMANECER

La Era del Amanecer de Poniente no tiene un comienzo definido, y abarca desde la aparición de los Niños del Bosque hasta la llegada de los Primeros Hombres. Antes del levantamiento de castillos y ciudades, únicamente estaban los Niños del Bosque, quienes vivían en las profundidades de bosques, cuevas y aldeas, y poseían una poderosa magia. Adoraban a los dioses sin nombre y sin rostro de los bosques. Según la leyenda, fueron ellos quienes tallaron los rostros en los troncos de los arcianos. Este estadio social primitivo corresponde a los albores de las primeras sociedades. En Europa, los pueblos primigenios vivieron en grupos de varias decenas de individuos desde los bosques mediterráneos hasta las tundras del norte del continente.

El pasado de Europa durante miles de años sólo es conocido por tenues huellas que han resistido al desgaste de los tiempos, al igual que la historia de los Niños del Bosque, pues poco se sabe de ellos. En ambas culturas, el legado que perdura tiene que ver con el culto y lo religioso. De los Niños del Bosque quedan arcianos en la región septentrional de Poniente, árboles que representan a los dioses de una religión animista, en la cual la naturaleza es lo sagrado, y no hay organización, ni clero, ni textos. En el Neolítico, los astros intervinieron en el ritual religioso de buena parte de Europa, siendo el ejemplo más hermoso de templo solar el erigido en Stonehenge (Inglaterra) hacia el 3000 a.C.

Hace 12.000 años, los Primeros Hombres llegaron a Poniente desde el continente oriental, montados a caballo y empuñando armas de bronce, talaron los bosques y los arcianos de los Niños. Una temible guerra de siglos de duración se desató entre ambos pueblos. Finalmente, las dos razas buscaron un fin a los años de horror, forjando un tratado que se llamó el Pacto. A los Primeros Hombres se les concedió el dominio de costas, montañas, llanuras y pantanos, donde fundaron asentamientos, pero la profundidad de los bosques pertenecería por siempre a los Niños, y ningún arciano volvería a caer jamás. Los Primeros Hombres dejaron de lado sus creencias y abrazaron la religión de los Niños del Bosque.

Los Primeros Hombres sugieren los inicios de las antiguas civilizaciones de la cuenca mediterránea, con la elaboración de nuevos sistemas políticos asentados en ciudades, polis, imperios y reinos; y su aparición explica el hecho de cómo otros pueblos, como los celtas de la Europa occidental, entraron en la esfera de influencia mediterránea. Los celtas fueron los herederos de unas tribus que bien podrían equipararse con los Niños del Bosque de Poniente, y su ocupación en el continente supuso una evolución social, política y religiosa que la conquista romana contribuyó a acentuar.

Durante siglos Europa conoce un periodo único en su Historia, donde las formas de la civilización grecorromana penetran en todas las provincias sin borrar caracteres propios regionales. De forma parecida, los Primeros Hombres conquistan Poniente e integran su cultura con la que con anterioridad existía, de esta manera, incluso abrazaron el sistema de creencias de los Niños del Bosque.

EDAD DE LOS HÉROES

Esta nueva era de la historia de Poniente protagonizada por los Primeros Hombres, toma su nombre de los grandes hombres y mujeres que vivieron durante el periodo de paz que siguió al Pacto. No existen demasiados datos, y a menudo los protagonistas tienen aderezos mitológicos. Hay incontables historias de la Edad de los Héroes, y no fueron escritas en libros, sino que fueron transmitidas de generación en generación por medio de historias y canciones. Y a pesar de que algunas son consideradas cuentos de hadas, cada uno de los Siete Reinos está definido por ellas. Un ejemplo es la figura de Brandon el Constructor, primer Rey del Norte, quien construyó el imponente Muro de hielo 8.000 años atrás para proteger al reino de los salvajes.

El nacimiento de cada una de las civilizaciones europeas conlleva la leyenda clásica de un héroe o un dios que intervino en el desarrollo de la misma. Así, Rómulo y Remo fundaron la ciudad de Roma; tras la fundación de Atenas se dio el enfrentamiento entre Atenea y Poseidón; y Odín fue el padre de los primeros humanos. Todos estos relatos están salpimentados por un sinfín de criaturas mitológicas, como gigantes, duendes, dragones, monstruos marinos, híbridos animales y humanos, y otros seres de carácter imaginario.

Estos mitos, basados en la tradición y en la leyenda, explican el cosmos, el universo, el mundo, los fenómenos de la naturaleza y otras cuestiones de carácter complejo, y forman el conjunto de creencias que identifica a un grupo cultural.

INVASIÓN DE LOS ÁNDALOS

La paz no resistió la llegada de los Ándalos desde el otro lado del Mar Angosto, una estirpe de guerreros altos y de cabello rubio. Atacaron con fuego y acero, masacrando a los Niños del Bosque y a los Primeros Hombres, y difundiendo su propia religión a través de los territorios. Tras siglos de guerra, los Ándalos conquistaron todos los reinos de Poniente, excepto uno: el Norte, donde los descendientes de los Primeros Hombres habitan y siguen venerando a los Antiguos Dioses.

Europa sufre una expansión de pueblos germánicos a principios del siglo III que llega hasta las fronteras del Imperio Romano. Una de las consecuencias de las invasiones es la ruina provocada por el paso de los ejércitos germánicos, que a su vez es una de las causas de la crisis imperial. Ciudades saqueadas, incendiadas y destruidas provocan un clima de inseguridad general en los territorios del Imperio. Fue en ese momento cuando, por primera vez, Roma se resignó a aceptar una disminución de su espacio provincial europeo. Otro de los factores que afectaron a la crisis romana fue la aparición del cristianismo y sus herejías.

De las siete regiones que los Primeros Hombres habían establecido, a excepción del Reino del Norte, los Ándalos ocuparon las seis restantes: el Reino de la Montaña y el Valle, las Islas del Hierro, el Reino de la Roca, el Reino del Dominio, la Tierra de las Tormentas y Dorne, configurándose así los Siete Reinos. Entre el año 700 y el 850 d. C. se dio una época en los territorios que fueron la antigua Britania romana que se ha llamado la Heptarquía (palabra griega que significa “siete reinos”), en la que hubo un cierto número de reyes separados e independientes entre sí.

Estos Ándalos que conquistaron Poniente recuerdan a los pueblos germánicos que en parte provocaron la lenta y agónica caída del Imperio Romano. A la llegada de estos nuevos pobladores el sistema de provincias no varió, pero si la religión. Los Ándalos llevaron a Poniente la Fe de los Siete, quedando relegada la Antigua Fe en el Norte. Los Siete es una única deidad con siete aspectos y cada uno de ellos simboliza un área diferente de la vida. Esta creencia ficticia guarda relación con la Trinidad cristiana, pero siendo sagrado el número siete. Esta nueva fe está altamente organizada e influye profundamente en la política y la cultura de Poniente como religión oficial de la monarquía. Ya no se predica en altares de la naturaleza sino en templos, los septos, que actúan como sede de la Fe. Este acusado cambio de creencias ocurrió también en Europa al dejar de lado creencias animistas o politeístas para honrar a un dios humano, lo que conllevó la aceptación y el auge del cristianismo.

DINASTÍA TARGARYEN

La vieja civilización pagana grecorromana puede considerarse fenecida a partir del año 500. A partir de este momento, Europa entró en una fase que dura quinientos años y que ha sido llamada la Edad Oscura. La civilización resistió, pero ya no estaba regida por un gobierno central, ni existía contacto pleno entre todas sus partes. Los días de esta Europa dividida estuvieron contados, al igual que los de los Ándalos. Uno a uno, sus presuntos reyes doblaron la rodilla o se enfrentaron a la ira de Aegon Targaryen. En poco tiempo, los llamados Siete Reinos se transformaron en un único reino, y Aegon sería por siempre conocido como Aegon el Conquistador.

Las huestes de Aegon que llegaron a Poniente desde el continente oriental fueron ampliamente superadas por las de los reyes Ándalos, pero el poder de los Ándalos no era rival para el fuego del dragón. Cuando Aegon liberó a sus tres dragones, miles de almas ardieron vivas en el campo de batalla, y al darse cuenta de que toda esperanza estaba perdida, uno por uno los reyes Ándalos fueron hincando la rodilla.

A mediados del siglo XI, Guillermo de Normandía (1028-1087), no tenía dragones, pero estaba preparando la flota más grande que Europa había visto hasta entonces, con el propósito de invadir Inglaterra con 50.000 hombres[1]. Los invasores, que llegaron de todas partes del norte de Francia, tenían como fuerza principal un cuerpo de unos 14.000 caballeros normandos montados, con más del doble de esa cantidad de aliados y mercenarios. Tras la victoria en la batalla de Hastings[2] y la coronación como rey de Inglaterra, la intención de Guillermo, apodado el Conquistador, fue organizar el nuevo gobierno en forma pacífica, pero se lo impidió la naturaleza de su ejército, hombres ajenos a Inglaterra caracterizados por un notable afán de saqueo. A pesar de ello, muchos de los señores pudieron conservar su situación en el nuevo reinado, aunque se les aplicaron pesadas contribuciones; al igual que los antiguos reyes de los Siete Reinos, fueron perdonados y nombrados señores al doblar la rodilla.

Qué decir cuando hasta el sobrenombre es el mismo. Los paralelismos entre Guillermo I el Conquistador y Aegon I el Conquistador son evidentes. Los dos tienen su origen en países extranjeros y se presentan en otro territorio para comenzar su conquista por medio de la guerra y gracias a su poder militar. En el caso del personaje ficticio, además contó con dragones. Guillermo cruzó el Canal de la Mancha y Aegon el Mar Angosto. El primero fundó una dinastía francesa en Inglaterra que perduró hasta la Guerra de los Cien Años; y el segundo unificó Poniente con una dinastía que se mantiene casi 300 años.

REBELIÓN DE ROBERT

Robert Baratheon se rebeló contra el mismísimo trono de Poniente, custodiado por la ancestral Casa Targaryen, por una mujer. Antes de ocupar el trono, Robert estaba prometido con una Stark de Invernalia, Lyanna. Nunca llegó a tratar de cerca con la dama, por lo que más bien sentía una admiración por ella como si de un amor platónico se tratase. Durante un torneo, el heredero de la corona, Rhaegar Targaryen, quien ya estaba casado, también quedó prendado de la belleza de la mujer. Poco después Lyanna desapareció con Rhaegar, aunque la versión oficial de los hechos dice que el príncipe la secuestró. Encolerizado, Robert cargó su furia contra el heredero generando un conflicto que trajo horribles consecuencias: la muerte del Guardián del Norte y su heredero, el exterminio del linaje Targaryen y el misterioso fallecimiento de Lyanna Stark.

Existió otra guerra iniciada por una mujer que, aunque no es historia per se, es un icono de la literatura europea: la Guerra de Troya. Los detonantes del conflicto que escribe Martin son muy parecidos a los que relata Homero, más que una comparación histórica es una especie de metatextualidad. Lyanna y Helena fueron las mujeres hermosas que enamoraron a los príncipes Paris y Rhaegar que, empujados por el amor las raptaron para llevarlas consigo a sus hogares. Es normal que un suceso así provocara la ira del prometido Robert y el casado Menelao y, por ende, un visceral enfrentamiento.

De esta manera, Robert ocupa la vacante del Trono de Hierro y construye una nueva dinastía real fundada en la Casa Baratheon. A la muerte de este guerrero, que acabó sus días sentado en la sede regia, es cuando realmente comienza el juego de tronos.

GUERRA DE LOS CINCO REYES

A finales del siglo XV sucedió una guerra civil que devastaría dos importantes familias inglesas: la Guerra de las Dos Rosas. Lancaster y York, ambas casas reclamaron el mismo trono que les pertenecía por ser descendientes de la Casa Plantagenet. Por la causa, se libraron guerras, sucedieron matrimonios concertados para afianzar el poder, hubo traiciones, pactos, cambios de bando y demás atrocidades.

En la guerra civil que asola Poniente en el momento actual, intervienen cinco grandes casas con cinco candidatos al trono, pero son dos casas en particular las que tienen el protagonismo: Lannister y Stark. No sólo los apellidos son fonéticamente parecidos, también el color del blasón de cada casa es el mismo, Lannister y Lancaster poseen el rojo; Stark y York el blanco.

[1] BELLOC, H., Historia de Inglaterra: desde los orígenes hasta el siglo XX, Buenos Aires, 2005, p. 100.

[2] Enfrentamiento entre las huestes del último rey anglosajón, Haroldo II de Inglaterra, y las tropas del duque de Normandía, Guillermo el Conquistador, sucedido en 14 de octubre de 1066 en la colina de Senlac, al sur de Londres.

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